NOTÍCIES - ACTUALITAT



LAS VIUDAS Y LOS HUÉRFANOS DE LA GUERRA
Alberto Gómez Collazos
Periodista Colombiano


Las viudas y los huerfanos de la guerra. En los últimos diez años, como consecuencia del enfrentamiento entre paramilitares, guerrilleros y fuerzas de seguridad del estado, más de millón y medio de colombianos han tenido que tomar el camino del desplazamiento forzado hacia otros sitios del país. Por estos días Colombia está conmovida, situación común en los últimos años, porque tres niños de año y medio, 6 y 11 años fueron degollados en una zona selvática de San José de Apartadó, en el norte del país. junto a los menores , también fueron descuartizados sus padres y unos campesinos dedicados al cultivo de cacao, maíz y frijol.En total, en esta masacre, que conmovió a la opinión pública mundial, dejó como saldo nueve muertos.

Pero no es el único caso que azota a San José de Apartadó en los últimos ocho años, cuando la población se declaró "Comunidad de paz", han sido asesinados 156 personas y según los habitantes del municipio, los grupos paramilitares de derecha son los mayores responsables de esta ola criminal.

De la última masacre que sucedió a finales de febrero de 2005, la dirigente de izquierda y ex alcaldesa Gloria Cuartas y el sacerdote,Javier Giraldo, acusan directamente al ejército de Colombia, porque días antes los militares fueron vistos en la zona. Además Gloria, denuncia la impunidad de estos hechos y cuando se inicia la investigación, "solo llaman a declarar a las víctimas y nunca a los victimarios".

Precisamente por estos días se conmemoran cinco años de la masacre que ocurrió en El Salado,zona rural de Carmén de Bolívar, en el norte colombiano, cuando 300 paramilitares en una orgia de sangre que duró ocho días asesinaron con motosierra a 38 campesinos, aunque la comunidad afirma que los muertos fueron 47.

Aunque los niños no murieron en esta matanza, si vieron vieron sus propios ojos como unos hombres armados de fúsiles y motosierra sembraban la tierra de sangre asesinando a campesinos a los que acusaban de auxiliadores de la guerrilla.

Por esta masacre que ya cumplió cinco años, fue condenado como autor intelectual el ex jefe de los paramilitares colombianos, Carlos Castaño:Un hombre de leyenda negra teñida de sangre, que se dice, fue asesinado por sus ex compiches ansiosos de poder, aunque otros afirman que está huyendo en la profundidad de la selva colombiano con un grupo que lo escolta.

Pero no solo los grupos paramilitares son " valientes" con la población civil. En mayo del 2002, los guerrilleros de las Farc hiceron disaparos de mortero que cayeron sobre una iglesia en Bojayá y dejó como saldo 119 muertos entre hombres, mujeres y niños.por estos hecho, que se sepa no hay condenados ni detenidos.

Desde entonces los habitantes de esta población de origen africano que vivien en el norte colombiano,aunque han recibido el apoyo del Estado, viven rodeados de la zozobra y los recuerdos de las explosiones de ese fatidico día muerte y terror.

El escritor y periodista Alfredo Molano Bravo, gran crítico de la acción paramilitar, argumenta que "la impunidad es la causa real y no académica de la violencia.La persistencia de la guerra que nos destroza está asociada sin remedio a la impunidad con que se arropa el gobierno y que es una constante histórica , desde por lo menos , medio siglo". las viudas de la guerra.

En muchas regiones lejanas de Colombia, no hay esposas: sólo hay viudas que en medio del dolor , el luto y las pesadillas de sangre tienen que iniciar una nueva vida con la compañía de sus pequeños hijos, que en ocasiones pueden ser hasta seis menores.

También en estas regiones, más que niños , hay son huerfanos de la guerra interna que un día se fueron a dormir y amanecieron con la imagen de su padre asesinado. Milena Marrugo hace cinco años perdió en una masacre a su marido en la calurosa Carmén de Bolívar, ahora vive en la fría Bogotá, a 600 kilómetros de su tierra,intentado sobrevivir con sus cuatro niños. Aunque se siente como una gallina criando patos por tanta responsabilidad, se aferra a la ilusión de ver crecer a sus hijos lejos de la muerte... pero los recuerdos están al costado. Lidia Poso hace unos días perdióa su hija, su yerno y su nieto de seis años y desde entonces "vivo como una hormiga de un lado para otro.Con mi pobreza no puedo ir a un sitio seguro.los ricos se van para la ciudad y nosotros nos quedamos contando los muertos". En esta guerra interminable que vive o soporta Colombia, muchos inocentes mueren,entonces las viudas y los huerfanos no tienen otra opción que seguir viendo a los asesinos o iniciar un incierto peregrinaje por caminos desconocidos.

Desplazamiento forzado: Cada día peor

Para la Organización de las Naciones Unidas,ONU,en Colombia se vive una de las crisis humanitarias más crueles del mundo, como resultado del enfrentamiento queprotagonizan guerrilleros, paramilitares y fuerzas gubernamentales. La población civil vive entre dos o tres fuegos.

Aunque el gobierno colombiano reportó una disminución del 37% en el desplazamiento forzado por el conflicto interno que soporta el país,en el 2004, por lo menos 137.315 personas tuvieron que abondonar su hogar de antaño,generalmente en el área rural, porque el terror se les metió en sus casas. Ya en el 2003, según datos oficiales, 219.469 colombianos abandonaron sus viviendas y se fueron a vivir a las pequeñas o grandes ciudades, porque el frío olor de la muerte los obliga a desplazarse.

La Organización No Gubernamental,CODHES,especializada en el tema del desplazamiento, tiene una estadística diferente a la del gobierno y asegura que cada nuevo año, son más los colombianos que por amenazas tienen que abandonar sus sitios de trabajo y vivienda. Para la O.N.G en el 2004, 287.000 personas tuvieron que desplazarse a la fuerza para ir a vivir a otro sitio supuestamente más tranquilo. Como afirma Lidia Poso: "vivimos como las hormigas de un lado para otro".

En esta guerra sin sentido, cada día en promedio, 864 personas tiene que abandonar para tratar de conservar lo único que la queda: La vida, porque la tierra generalmente se la apropian los asesinos. Entre 1995 y 2004, por lo menos 1.565.765 colombianos han sido víctimas del desplazamiento forzado que mata en vida a las gentes y a la economía de este país suramericano bañado por dos mares y arropado por el pulmón de la humanidad: la selva tropical amazónica.

En El Salado, en Carmén de Bolívar que ha soportado vaias masacres, el viejo Julio conocido como el poeta por su recital de versos en medio del bochorno de la tarde cuando se sienta la puerta de la casa, cuando llegan los paramilitares se queda en silencio con el mismo pánico que sienten los 70 perros del pueblo que le acompañan: Nadie ladra.